MOSCÚ, Rusia, a 09 de noviembre de 2021.- Rusia registró este martes 1,211 fallecimientos por COVID-19, nuevo máximo diario desde el estallido de la pandemia, mientras las autoridades sostienen que en la última semana la situación epidémica en el país ha experimentado una ligera mejora.
Rusia experimenta un vertiginoso aumento de casos de Covid-19 con un millar de muertos al día.
El nuevo récord de muertes se produce a la vuelta de los siete días no laborables decretados en todo el país por el presidente ruso, Vladímir Putin, para intentar cortar la cadena de contagios.
La cuarta ola, la más letal Más de 1.3 millones de enfermos.
Desde hace tres semanas la cuarta ola de la pandemia se cobra diariamente más de mil vidas en Rusia, siendo a día de hoy el país que más fallecimientos registra en una sola jornada. También es el primer país del mundo con más casos diarios de COVID-19. En las últimas 24 horas el país notificó 39,160 contagios en sus 85 regiones.
Pese a ello, la jefa del Servicio de Defensa del Consumidor, Anna Popova, destacó este martes que la semana pasada se registró una ‘disminución significativa’ de los ritmos de incremento de casos. ‘Si hace cuatro semanas el ritmo de incremento semanal era de casi el 18%, la semana pasada fue del 2.1%. Esto muestra la ralentización del proceso epidémico y desde luego es un resultado de los días no laborables’, dijo Popova.
Coincidió con esta apreciación, el ministro de Sanidad de Rusia, Mijaíl Murashko, que destacó que la semana pasada ‘por primera vez en dos meses disminuyó el número de pacientes bajo observación médica’. Sin embargo, añadió, ‘sigue siendo una cifra bastante elevada: 1,360,000 personas’. El titular de Sanidad destacó la utilidad del requerimiento de códigos QR, que identifican a los vacunados y a las personas que han superado el COVID-19, para ingresar en espacios públicos en muchas regiones del país.
El impacto de la variante Delta Poco más de 57.2 millones de vacunados, el 48% de la meta
‘Se trata realmente de una forma de garantizar la seguridad de la población’, señaló. Las autoridades rusas atribuyen el agravamiento de la situación epidémica al factor estacional, a la llegada del otoño y el consiguiente descenso de las temperaturas, así como a la variante delta del coronavirus, mucho más contagiosa que las demás.
Los enfermos contagiados con la variante delta, dijo Murashko, ‘requieren más hospitalizaciones, en primer lugar, de los no vacunados, incluidas personas jóvenes’. Por ello, explicó, ‘pese a la disminución de los casos activos, la necesidad de camas se mantiene’. Según Murashko, a día hoy Rusia cuenta con 306,000 camas para pacientes con COVID-19. Una de las mayores preocupaciones de las autoridades rusas es la lentitud con que avanza la campaña de vacunación, principalmente por las reticencias de los ciudadanos.
Según datos oficiales, poco más de 57.2 millones de ciudadanos han recibido la pauta completa de vacunación, lo que supone solo el 48% de la meta que se plantea el gobierno para alcanzar la inmunidad colectiva. ‘Actualmente en el país hay 400 vacunados por cada 100,000 personas’, dijo Murashko, que destacó que la pasada semana no laborable se vacunó un total de 3,7 millones de personas.
El primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, informó hoy de que casi 80 millones de dosis de vacunas han sido enviadas a las regiones del país.
Rusia ensaya su primer medicamento anticovid
‘Por instrucción del presidente (Putin) estamos aumentado las pruebas de detección de covid a los ciudadanos. En el país trabajan ya más de 1,000 laboratorios’, dijo el jefe del gobierno. Mientras, la jefa de la Agencia Federal Médico-Biológica de Rusia (FMBA, por sus siglas en ruso), Verónica Skvortsova, anunció que la segunda fase de las pruebas clínicas del medicamento anticovid MIR-19 se encuentra en su fase final. ‘Se trata de un antiviral etiotrópico para el tratamiento del covid-19’, dijo Skvortsova.
La FMBA espera que el Ministerio de Sanidad registre la que sería la primera medicina anticovid del país antes de fin de año y que en una primera etapa se emplearía solo en los hospitales.
La OTAN ya había retirado la acreditación a ocho miembros de la misión rusa por ser «agentes de inteligencia no declarados». Rusia también suspenderá la misión de la OTAN en la embajada de Bélgica en Moscú.
Rusia rompe con la OTAN tras acusaciones de espionaje.
Rusia anunció este lunes (18.10.2021) la suspensión de su misión ante la OTAN y de la presencia de la alianza en Moscú, tras la retirada en octubre de las acreditaciones de ocho representantes rusos ante la organización, acusados de espionaje.
«Tras ciertas medidas tomadas por la OTAN, no se dan las condiciones básicas para un trabajo en común», indicó el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov. Las medidas entrarán en efecto el 1 de noviembre.
Concretamente, Rusia suspenderá indefinidamente su misión en la sede principal de la OTAN en Bruselas, así como la misión que la alianza militar tiene en la embajada de Bélgica en Moscú, la cual tiene como rol garantizar la relación entre el bloque en Bruselas y el ministerio ruso de Defensa.
Lavrov también anunció «poner término a la actividad de la oficina de información de la OTAN», cuya misión, como lo define la alianza, es «mejorar el conocimiento y la compresión mutua».
Las medidas tienen lugar tras una nueva serie de acusaciones de espionaje. A principios de octubre, la OTAN anunció que retiraba la acreditación a ocho miembros de la misión rusa en Bruselas acusados de ser «agentes de inteligencia no declarados».
En marzo de 2018, la alianza militar también retiró las credenciales a siete miembros de la misión rusa y los expulsó de Bélgica, tras el envenenamiento del exagente ruso Serguéi Skripal y su hija en Reino Unido.- afp/reuters/dpa /rr
Por otro lado, la OTAN lamentó este martes la decisión de Rusia de suspender todas sus operaciones con la Alianza Atlántica a partir del 1 de noviembre, lo que supondrá el cierre de su representación ante la organización militar y las oficinas de información de la OTAN en Moscú, aunque ha subrayado su predisposición al diálogo.
“Lamentamos estos pasos. La política de la OTAN hacia Rusia sigue siendo coherente, hemos fortalecido nuestra defensa en respuesta a las acciones agresivas rusas, al mismo tiempo que seguimos abiertos al diálogo, a través del Consejo OTAN-Rusia”, informó la portavoz de la OTAN, Oana Lungescu, en declaraciones a Europa Press.
Para la Alianza Atlántica, es Moscú quien debe explicar las razones de su decisión con respecto a los 10 miembros que quedaban en su delegación ante la OTAN en Bruselas.
La ruptura de las relaciones con la organización militar, anunciada por el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, responde a la expulsión de ocho diplomáticos de la misión rusa a principios de mes por presuntos vínculos con “actividades hostiles”, como asesinatos y casos de espionaje.
Lungescu defendió que la decisión de recortar la delegación rusa fue una “decisión proporcionada” que no cambia la perspectiva de la OTAN hacia Moscú y ha insistido en que la cita para reunirse en el seno del Consejo OTAN-Rusia de hace 18 meses sigue en pie.
“La pelota está en el tejado de Rusia”, reiteró.
En medio de la controversia, las autoridades de Rusia aseguraron este martes que el país no se verá afectado por el cierre de la oficina de información de la OTAN en Moscú dado que, “de todas formas, no existía el diálogo entre las partes”.
El Kremlin criticó que la Alianza Atlántica declaró su intención de contener a Rusia de “todas las formas posibles” por lo que, a su juicio, la expulsión de diplomáticos ha sido la gota que colmó el vaso.- Europa Press
MOSCÚ, Rusia, a 21 de agosto de 2021 — Rusia se mostró perpleja ante el rechazo de España de autorizar la entrada de buques de guerra rusos en el puerto de Ceuta, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
«Nos enteramos con perplejidad de la negativa de las autoridades españolas de otorgar permiso para que los buques de la Flota del Norte de la Armada rusa entren en el puerto de Ceuta», dijo la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, citada en el comunicado.
Esta acción, advirtió, contradice el «espíritu de la Declaración de Asociación Estratégica firmada entre los dos países en 2009 y la constructiva relación ruso-española que se ha desarrollado en los últimos años».
«También es sorprendente que los funcionarios españoles permitieran que la historia se filtrara a los principales medios de comunicación del país. Aparentemente desean demostrar su alineación con el ala rusófoba de la OTAN en el periodo de preparación de la cumbre de los países miembros de la alianza que se celebrará en Madrid en 2022», añadió Zajárova.
El 20 de agosto el Gobierno español rechazó que el buque antisubmarino Vicealmirante Kulakov y el barco Altay hicieran escala logística en Ceuta prevista del 18 al 20 de agosto.
El medio digital El Confidencial adelantó la información, afirmando que el Ministerio de Asuntos Exteriores de España pidió a los interlocutores rusos información sobre el destino posterior del barco, que no se facilitó.
Fuentes del Ministerio español informaron que la escala del buque en Ceuta fue impedida por no contar con la documentación requerida para atracar.
A su vez, la Embajada de Rusia en España corroboró que dio al Ministerio de Exteriores de España la información necesaria para escala de sus buques de guerra en Ceuta.
La escala del Vicealmirante Kulakov en Ceuta significaba una importante inyección económica para esta ciudad, perjudicada por la pandemia del coronavirus y la reciente crisis en la frontera con Marruecos, que llevó a la entrada irregular de casi 10.000 migrantes.
De un porrazo, la policía rusa derribó la puerta del pequeño piso en el que el diario universitario Doxa había instalado su redacción. Inmediatamente después, esa mañana de abril, las fuerzas de seguridad iniciaron una redada simultánea en los apartamentos en Moscú de cuatro de sus periodistas y de dos de sus sorprendidos padres. Incautaron sus teléfonos móviles y ordenadores. Y arrestaron a los jóvenes, acusados en un caso penal de “incitar a menores a comportamientos peligrosos” por grabar un vídeo en defensa del derecho de los estudiantes a protestar, después de que varias universidades amenazasen con expulsar a los participantes en las acciones en apoyo al opositor encarcelado Alexéi Navalni. “¿Periodistas? Para ellos son delincuentes peligrosísimos”, ironiza Nastya Yakubovskaya, de 22 años, redactora del diario online. “Cualquiera que haga un periodismo objetivo e independiente en Rusia está en la diana de las autoridades. No importa lo grande o pequeño que sea”, advierte.
Vladimir Metelkin, uno de los cuatro editores de la revista DOXA bajo arresto domiciliario, en una audiencia de prisión preventiva en Moscú, el 14 de abril de 2021.
El Gobierno ruso ha puesto en marcha una campaña de represión sin precedentes sobre el periodismo independiente. Redadas, arrestos, procesos judiciales, costosa burocracia. Tras encarcelar a Navalni, condenado en un caso polémico a dos años y ocho meses de prisión, y prohibir todas las organizaciones vinculadas al opositor, además de aprobar un paquete de medidas para eliminar del mapa electoral a cualquier voz disidente, las autoridades se están centrando ahora en la prensa crítica; también en las redes sociales.
Con las importantes elecciones legislativas de septiembre a la vista, a las que Rusia Unida —el partido al que el Ejecutivo da su apoyo— llega con la popularidad bajo mínimos por el aumento de la inflación y la disminución constante en los niveles de vida, el Kremlin está tratando de controlar al máximo el discurso y el debate político. Y eso, denuncia Damelya Aitjozhina, investigadora de Human Rights Watch, se ha traducido en una campaña de “acoso y estrangulamiento” de la libertad de expresión.
Los jóvenes periodistas Armen Aramyan, Alla Gutnikova, Vladímir Metelkin y Natalia Tyshkevich están bajo arresto domiciliario desde abril. Podrían enfrentarse a una pena de hasta tres años de prisión. Pero Doxa, formado por una redacción de estudiantes o recién licenciados o doctorados, que se hizo un nombre hace dos años con su profunda cobertura de las protestas contra el veto a candidatos independientes en las elecciones municipales de Moscú y que pone especial empeño en los temas sociales, sigue trabajando como puede, explica Yakubovskaya. También, con la cobertura de las noticias sobre el juicio a sus compañeros, remarca su colega Ekaterina Moroco, de 25 años. Su persecución, opinan, evidencia la preocupación cada vez mayor del Gobierno por el público joven.
Nastya Yakubovskaya y Ekaterina Moroco, periodistas del diario estudiantil Doxa, el pasado junio en Moscú.
Pero la lista de medios en la diana de las autoridades rusas es cada vez más extensa. Y la represión al periodismo independiente más dura y variada. Este miércoles, la policía allanó la casa en Moscú de Roman Dobrojotov, director de The Insider, y detuvo durante unas horas al conocido periodista en el marco de un opaco caso por difamación iniciado por un bloguero holandés, señalado por el medio como colaborador de la inteligencia rusa para difundir información sobre el derribo en 2014 del vuelo MH17 sobre el Este de Ucrania por un misil ruso.
Ha sido un paso más de su ofensiva. La semana pasada, como han hecho con una larga lista de medios, las autoridades rusas designaron a The Insider como “agente extranjero”. La publicación, registrada en Letonia, ha trabajado con el medio de investigación Bellingcat en casos como el envenenamiento de Alexéi Navalni, enemigo político más feroz del presidente ruso, Vladímir Putin, atacado el verano pasado con una neurotoxina de uso militar, o del exespía Serguéi Skripal.
La etiqueta de “agente extranjero” tiene en Rusia desde los tiempos soviéticos reminiscencias a “enemigo del pueblo” o “espía”. Desde 2012, tras las protestas contra el regreso a la presidencia de Vladímir Putin desde su pausa como primer ministro por mandato constitucional, las autoridades la han empleado para reprimir a las organizaciones sociales. De ahí se ha ampliado a otros colectivos. Desde el año pasado, una sincronizada reforma legal permite imponerla en cada vez más casos a medios independientes y personas jurídicas.
Implica que los designados como “agentes extranjeros” deben publicar extensos informes sobre su financiación, someterse a auditorías periódicas y, además, obliga a los medios a señalarse como tal de manera bien visible. En los medios eso obliga no solo a destacarlo en sus cabeceras o al principio de cada artículo –o incluso a señalarlo cuando se habla de ellos—, sino también en las redes sociales. Un mecanismo, advierten los responsables de Meduza —con sede en Riga y uno de los medios independientes más leídos del país y también designado “agente extranjero”—, que complica el trabajo periodístico, el abordaje de las fuentes y que pone en serio riesgo la supervivencia del proyecto.
Hace unas semanas, el diario online VTimes —fundado como Meduza por exiliados de medios que han terminado en manos de empresarios cercanos al Kremlin—, designado también como “agente extranjero”, se vio obligado a cerrar ante el riesgo para sus periodistas y fuentes y la imposibilidad de mantener a los anunciantes. Mientras, Meduza está resistiendo gracias a una campaña de recaudación. Otros medios, como Proekt Media, han sido declarados como “organización indeseable”. Y la amenaza de una acusación por difamación se cierne sobre periodistas como Roman Anin, director del medio de investigación iStories (Historias importantes).
Rusia es un país hostil para los periodistas independientes: hasta 28 reporteros han sido asesinados durante los últimos 20 años, según el Comité para la Protección de los Periodistas. El país euroasiático ocupa el puesto 150 en el Índice mundial de libertad de prensa de 2021 de Reporteros sin Fronteras, por debajo de países como Zimbabue y Sudán del Sur.
Hasta ahora y sin pudor, el Kremlin se ha garantizado el control de los canales de televisión y de un buen número de otros medios a golpe de decreto o de chequera. A su llegada al poder a principios de los años 2000, Vladímir Putin nacionalizó emisoras de radio y canales de comunicación y fomentó la venta de los medios privados que quedaban a empresarios afines. Y ha mantenido la receta.
La policía rusa se lleva detenido para interrogarle a Roman Dobrojotov, director de The Insider, este miércoles en Moscú.
Pero en la última década, y en Internet, más difícil de controlar pese a los intentos del Kremlin, han florecido en Rusia un amplio abanico de medios independientes, ayudados por los canales de Telegram, con mucho tirón en el país. Proyectos que en su mayoría no han logrado la calificación de “medio de comunicación” en Rusia, donde la legislación es muy estricta, apunta Ilya Shumanov, director general de Transparencia Internacional Rusia, pero que se están haciendo un hueco cada vez mayor. Aunque la televisión es el medio con más empuje, y por el que se informa el 74% de los ciudadanos, el uso de las fuentes de Internet y redes sociales ha aumentado hasta el 38%, según una encuesta de 2020 del Centro Levada, el único independiente del país.
La presión de las autoridades o de los propietarios del medio es el principal problema para los periodistas en Rusia, según datos de Levada. Por encima de los bajos salarios o la falta de financiación. “Pero la situación es tan grave y arriesgada que solo se puede afrontar desde la calma”, dice la joven periodista de Doxa Ekaterina Moroco. Y añade: “Me pueden arrestar, quitarme los ordenadores, el móvil, multarme… pero no me arrebatarán lo más importante, que son mi punto de vista y mis valores”.- El País.
Warning: file_get_contents(/home/elobser6/public_html/wp-includes/js/wp-emoji-loader.min.js): Failed to open stream: No such file or directory in /home/elobser6/public_html/wp-includes/formatting.php on line 5998