Casi una semana después de que un ataque con drones en Jordania matara a tres soldados estadounidenses, Washington ha respondido con bombardeos contra las milicias respaldadas por Irán.
Vehículo blindado estadounidense para el transporte de personal monta guardia en un campo de extracción petrolera.
Los ataques se esperaban desde hacía varios días, y mientras tanto, la administración de Biden se ha enfrentado a preguntas y críticas de los republicanos sobre el momento y la contundencia que tendría la respuesta de Estados Unidos.
Pero los expertos en política exterior creen que esta estrategia ha permitido que Irán retire personal de la zona, potencialmente evitando un conflicto más amplio entre Estados Unidos e Irán.
«Esto les permitiría deteriorar la capacidad que tienen estas milicias respaldadas por Irán para atacar a las fuerzas estadounidenses, pero no escalar el conflicto», señaló a la BBC Mick Mulroy, exsubsecretario adjunto de Defensa de EE.UU. para Oriente Medio. «Aunque probablemente no será un elemento disuasorio para futuros ataques».
El principal beneficio, afirmó, sería «evitar una guerra directa» entre Estados Unidos e Irán.
Estados Unidos atacó a la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) iraní y a milicias afiliadas en Irak y Siria en un total de siete sitios. Los bombarderos alcanzaron 85 objetivos, según funcionarios de defensa estadounidenses.
«Que todos aquellos que quieran hacernos daño sepan esto: si hacen daño a un estadounidense, responderemos», dijo el presidente Joe Biden.
Funcionarios estadounidenses han culpado a un grupo de milicias respaldado por Irán, la Resistencia Islámica en Irak, por el ataque de Jordania. Se cree que la organización, un grupo que congrega a múltiples milicias, ha sido armada, financiada y entrenada por Irán. Irán ha negado cualquier participación en el ataque con aviones no tripulados, en el que también resultaron heridos 41 soldados estadounidenses.
Funcionarios de defensa y seguridad afirmaron que la meteorología había dificultado llevar a cabo la respuesta antes, y que el viernes presentaba las mejores condiciones para lanzar el ataque.
Aunque la Casa Blanca y el Pentágono también aseguraron en repetidas ocasiones que estaban evitando advertir de las operaciones en los días previos a los ataques, los expertos creen que hicieron precisamente eso, con la intención última de evitar una guerra más amplia con Irán.
Hussein Ibish, miembro del Instituto de los Estados del Golfo Arábigo de Washington, aseguró que la demora parecía ser una señal de Estados Unidos de «lo que no van a hacer, que es atacar dentro de Irán».
Mulroy señaló a la BBC que es posible que Estados Unidos haya permitido que el personal de la Guardia Revolucionaria iraní «abandone las instalaciones que van a ser atacadas».
Los expertos señalaron que Estados Unidos debe caminar la delicada línea entre disuadir a un país como Irán sin iniciar un conflicto mayor.
Advertir de los ataques podría permitir a EE.UU. adoptar un enfoque «ricitos de oro» para la operación, que no sea «ni demasiado duro ni demasiado suave», afirmó Bradley Bowman, director del Centro sobre el Poder Político y Militar de la Fundación para la Defensa de las Democracias, con sede en Washington.
Esa estrategia «causaría daños a nuestros adversarios para que dejen de atacar a nuestras fuerzas, pero no tanto como para que sientan la necesidad de una escalada masiva, evitando así una guerra regional».
El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, dijo el viernes que Washington no «avisará de operaciones futuras», pero confirmó que «se tomarán medidas de respuesta adicionales en los próximos días».
Sin embargo, los republicanos en el Congreso se apresuraron a condenar el enfoque de Biden por ser demasiado indulgente con Irán.
Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes y el republicano más poderoso en el Congreso, afirmó después de los bombardeos que «el lamento público y el exceso de señales socavan nuestra capacidad para poner fin al aluvión de ataques sufridos en los últimos meses».
En una publicación en X, antiguo Twitter, el senador Tom Cotton de Arkansas calificó la respuesta de Biden de «anémica» y afirmó que «sólo ha envalentonado aún más a los ayatolás».
«Sólo nuevos ataques más devastadores contra las fuerzas iraníes asustarán a los ayatolás», escribió.
El senador Markwayne Mullin recordó acciones más agresivas de los anteriores presidentes republicanos, Ronald Reagan y Donald Trump, en contraste con el plan de ataque de Biden. «Disuadir no es tomar medidas a medias con retraso», escribió en X. «Disuadir es cortarle la cabeza a la serpiente».
Pero Ibish señaló que la administración Biden podría estar intentando evitar los obstáculos políticos internos que surgirían si Estados Unidos se viera arrastrado a un conflicto más grave.
«Si atacaran Irán, los abanderados republicanos como Donald Trump denunciarían a Biden por ser un belicista», afirma. «Es una trampa política. Todo el mundo se da cuenta, así que no van a caer en esa trampa».
Moscú/Leópolis, 22 dic (EFE).- Rusia teme que los sistemas Patriot que Estados Unidos ha prometido suministrar a Ucrania cambien el signo de la contienda, al tiempo que advierte de una escalada de consecuencias inimaginables con la OTAN, a la que acusa de estar cada vez más implicada en el conflicto.
Moscú advierte a Washington de «consecuencias impredecibles» si envía misiles Patriot a Kiev.
«Lo tendremos en cuenta y encontraremos un antídoto», aseguró este jueves el presidente ruso, Vladímir Putin, durante una comparecencia de prensa en el Kremlin.
La exitosa visita a EEUU del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cogió con el pie cambiado a Rusia, que sólo pudo responder con el viaje a China del subjefe del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev.
Ambos países ya habían elegido bandos hace mucho tiempo, pero, a diferencia de EEUU, a lo máximo que ha llegado China es a celebrar maniobras conjuntas con Rusia y a pedir «moderación» y «diálogo» tanto a Moscú como a Kiev.
PATRIOT VERSUS MISILES RUSOS
«Las acciones provocadoras de EEUU conducen inevitablemente a una escalada de consecuencias difíciles de imaginar. Así, suscitan profunda preocupación los debates sobre el hipotético suministro a los ucranianos de misiles ATACMS y drones de gran radio de acción», advirtió hoy Anatoli Antónov, embajador ruso en Washington y antiguo viceministro de Defensa (2011-16).
En Rusia inquietaron sobremanera las declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, de que los Patriot son capaces «de derribar misiles de crucero», además de «misiles balísticos de corto alcance y aeronaves a una mayor altitud» que los sistemas antiaéreos suministrados con anterioridad.
Es decir, los Patriot pueden derribar los misiles rusos Iskander, de emplazamiento terrestre, y los Kalibr, lanzados en los últimos meses desde los mares Negro y Caspio para destruir la infraestructura civil ucraniana.
Igual que ocurriera con las lanzaderas múltiples HIMARS, que permitieron a Kiev retomar la iniciativa en verano al martillear la retaguardia enemiga, los Patriot pueden abortar los planes del Kremlin para 2023.
Con todo, Putin aseguró hoy que los Patriot son sistemas «bastante antiguos» y no funcionan «tan bien» como los rusos S-300.
«Los crujiremos. Los que lo hacen, lo hacen en vano. Simplemente alargan el conflicto. Eso es todo», aseveró.
Algunos expertos han apuntado que los Patriot pueden defender una pequeña localidad, una zona residencial o una base militar, pero nunca una gran ciudad como Kiev, además de que cada misil tiene un precio de unos 4 millones de dólares.
ARMAS POR VALOR 100.000 MILLONES DE DÓLARES
Mientras, durante una reunión con agregados militares extranjeros, el jefe del Estado Mayor del Ejército ruso, Valeri Guerásimov, acusó hoy a Occidente de intentar «dilatar» el conflicto al suministrar armamento a Kiev por valor de «casi 100.000 millones de dólares».
El general ruso acusó a la OTAN de entregar a Ucrania unos 350 tanques, 1.800 blindados, 700 piezas de artillería, cuatro aviones, 30 helicópteros, 5.300 lanzagranadas y no menos de 5.000 drones.
De hecho, Blinken precisó que la asistencia prometida a Zelenski por el presidente de EEUU, Joe Biden, incluye otros 1.000 millones de dólares en defensa antiaérea y armas de precisión.
En total, con la llegada de los Patriot, EEUU habrá asistido a Ucrania con unos 21.900 millones de dólares desde febrero pasado y subrayó que lo seguirá haciendo «el tiempo que sea necesario».
TÍMIDA RESPUESTA RUSA
Rusia respondió la víspera con una tímida reforma de las Fuerzas Armadas, que la prensa independiente rusa interpretó como un reconocimiento de los errores de planificación del Kremlin en Ucrania.
El Ejército ruso tendrá 1,5 millones de hombres, en vez de los 1,1 millones actuales, pero lo más importante es que la mitad será soldados profesionales, cuando ahora no son más que un 20 por ciento.
Además de crear dos nuevas divisiones de fuerzas aerotransportadas, también se formaron dos agrupaciones de fuerzas en el Noroeste ruso en respuesta al ingreso en la OTAN de Suecia y Finlandia.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, lamentó hoy que en la reunión entre Zelenski y Biden en Washington no «hubiera llamamientos reales a la paz, no de cara a la galería, sino reales».
Zelenski recordó que, pese al sufrimiento acumulado, los ucranianos ansían una victoria sobre Rusia y que una «paz justa» significa que las tropas rusas abandonen territorio de Ucrania, tras lo que Moscú debe reparar a Kiev por todo el daño causado.
CHINA Y RUSIA, JUEGOS DE GUERRA
A su vez, Rusia y China arrancaron hoy las maniobras militares conjuntas «Interacción naval» en el Mar de China Oriental que se prolongarán hasta el 27 de diciembre.
«Esta cooperación es una reacción legítima al agresivo incremente del potencial militar de EEUU en la región», explicó Guerásimov que descartó planes de forjar alianzas o trazar «nuevas líneas divisorias» en Asia.
Desde el estallido del conflicto en Ucrania, China ha mantenido un equilibrio imposible entre defender la integridad territorial de los países -no reconoció la anexión de Crimea y tampoco la de cuatro regiones ucranianas- y acusar a la OTAN de ignorar las preocupaciones de seguridad de Rusia.- (c) Agencia EFE
Corea del Norte disparó la mañana del 5 de junio, ocho misiles balísticos de corto alcance hacia el mar frente a su costa oriental, un día después de que Corea del Sur y Estados Unidos concluyeron sus primeras maniobras militares combinadas con un portaaviones estadounidense en más de cuatro años.
Lanzamiento de prueba de un misil norcoreano.
Los misiles fueron disparados desde la zona de Sunan, en la capital norcoreana, Pyongyang, informó el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur.
La agencia de noticias japonesa Kyodo, citando una fuente gubernamental, también dijo que Corea del Norte había lanzado múltiples misiles.
El lanzamiento se produjo tras la visita a Seúl del representante especial de Estados Unidos para asuntos norcoreanos, Sung Kim, que partió el sábado.
El viernes se reunió con sus homólogos surcoreano y japonés, Kim Gunn y Takehiro Funakoshi, para prepararse para “todas las contingencias” en medio de los indicios de que Corea del Norte se preparaba para realizar una prueba nuclear por primera vez desde 2017.
Washington ha dejado muy claro directamente a Pyongyang que está abierto a la diplomacia, dijo Kim durante la visita, que concluyó el domingo, y señaló que estaba dispuesto a discutir temas de interés para Pyongyang, como el alivio de las sanciones.
La semana pasada, Estados Unidos pidió más sanciones de la ONU a Pyongyang por sus lanzamientos de misiles balísticos, pero China y Rusia vetaron la sugerencia, dividiendo públicamente al Consejo de Seguridad de la ONU sobre Corea del Norte por primera vez desde que empezó a imponer sanciones en 2006, cuando realizó su primera prueba nuclear.
En las últimas semanas, Corea del Norte ha realizado pruebas de lanzamiento de diversos misiles, incluido su mayor misil balístico intercontinental (ICBM).
Las pruebas más recientes de Corea del Norte tuvieron lugar el 25 de mayo, cuando lanzó tres misiles después de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, finalizó un viaje por Asia en el que acordó nuevas medidas para disuadir a Pyongyang.
El primer misil parecía ser el mayor ICBM del Norte, el Hwasong-17, mientras que un segundo misil no especificado parecía haber fallado en pleno vuelo, dijeron entonces funcionarios surcoreanos. El tercer misil era un misil balístico de corto alcance (SRBM).
El sábado, buques surcoreanos y estadounidenses concluyeron tres días de ejercicios en aguas internacionales frente a la isla japonesa de Okinawa, incluyendo operaciones de defensa aérea, antibuque, antisubmarina y de interdicción marítima, dijo el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur.
Los ejercicios incluyeron al USS Ronald Reagan, un portaaviones de propulsión nuclear de 100,000 toneladas, entre otros buques de guerra importantes.
El presidente surcoreano Yoon Suk-yeol, que tomó posesión de su cargo el 10 de mayo, había acordado con Biden aumentar los ejercicios militares bilaterales para disuadir a Corea del Norte.
Corea del Norte ha criticado los anteriores simulacros conjuntos como ejemplo de las continuas “políticas hostiles” de Washington hacia Pyongyang, a pesar de su discurso de diplomacia.
Rusia niega que se esté alistando para entrar al país vecino y las intenciones de Putin siguen siendo un misterio. No obstante, empresas y países en el mundo se preparan para un posible conflicto.
Rusia ha acumulado hasta el momento más de 100 mil efectivos en las cercanías de la frontera con Ucrania.
Washington/Bruselas — El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, parece estar preparándose para lanzar una invasión de Ucrania, con más de 100 mil soldados posicionados en sus fronteras. Estados Unidos cree que ocurrirá, y su Presidente, Joe Biden, ha advertido a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, que el ataque podría producirse en febrero.
Pero Moscú niega que se esté alistando para entrar al país vecino y las intenciones de Putin siguen siendo un misterio.
No obstante, las empresas europeas ya se están preparando para el impacto que tendrían las sanciones económicas que la Unión Europea y Estados Unidos prevén imponer a Rusia si agrede a Ucrania, sobre todo aquellas que exportan al país o dependen de la energía de Moscú y serían las más afectadas.
Las tensiones geopolíticas se suman a los problemas de suministro de materias primas, el acceso a la energía o la elevada inflación como los desafíos más importantes en los próximos dos años para las empresas europeas, que además tienen pendientes las transiciones ecológica y digital, explica en una entrevista con la agencia Efe el nuevo Presidente de Eurochambres, Luc Frieden.
“Todavía no se han dado pasos concretos, así que no hay un impacto directo aún, pero obviamente habrá algunas empresas y países más afectados que otros”, señala este exministro luxemburgués de Finanzas, Defensa y Justicia, que este mes ha tomado las riendas de la red de cámaras de comercio europeas y en marzo visitará España.
Los países vecinos de Rusia y aquellos con lazos más estrechos con Moscú, las empresas que exportan al país o tienen actividad en él y los sectores que dependen de la energía rusa, algo que “hasta cierto punto impacta directa o indirectamente a todos”, serían los principales perjudicados, según Frieden.
También sufriría en particular el sector financiero, ya que se espera que los flujos de capital se vean afectados por unas sanciones cuyos detalles no se conocen, pero entre las que se baraja cortar el acceso de Moscú a los mercados financieros y restringir sus exportaciones.
Rusia, que busca el compromiso de la OTAN de que no se expandirá para incluir a Ucrania, tiene opciones que no llegarían a una invasión total y otras vías para arremeter contra Washington y sus aliados. Todas ellas conllevan distintos niveles de riesgo, para Rusia y para el mundo.
A continuación, un vistazo a algunas de ellas:
A MEDIO CAMINO DE UNA INVASIÓN TOTAL
En 2014, Rusia arrebató a Ucrania la península de Crimea, Ese mismo año empezó también a armar a los rebeldes en la región oriental conocida como Donbas, iniciando un conflicto de baja intensidad que se ha cobrado la vida de más de 14 mil personas desde entonces. Muchos observadores creen que la reciente acumulación de tropas y fuerzas navales rusas es el próximo capítulo en su largo esfuerzo para asaltar Ucrania, aprovechando tal vez de que Estados Unidos y sus aliados en Europa están distraídos por la pandemia del coronavirus y otros asuntos. Los posibles escenarios incluyen ofrecer respaldo adicional a los rebeldes, que ya cuentan con el apoyo del Kremlin, o lanzar una invasión limitada, suficiente para desestabilizar a Zelenskyy y colocar a un mandatario afín al Kremlin.
No llegar a una invasión a gran escala daría a Rusia más tiempo para desplazar más efectivos a la zona y poner a prueba el compromiso de Estados Unidos y sus aliados con las severas sanciones prometidas por Biden, afirmó el teniente general retirado Ben Hodges, excomandante de las fuerzas estadounidenses en Europa. “Va a seguir haciendo lo que está haciendo ahora, seguir aplicando máxima presión sobre Ucrania y tratar de desestabilizar al gobierno para alarmar a la población”, manifestó. “Hay una gran capacidad para hacer más si se presenta la oportunidad”.
Esto podría acabar en sanciones que podrían perjudicar a la economía rusa y a Putin a nivel nacional. Pero también existe el riesgo de que una acción limitada no sea suficiente para lograr el objetivo del mandatario ruso de socavar la seguridad europea haciendo retroceder, o al menos suspender, la expansión de la OTAN, señaló Dmitry Gorenburg, analista de CNA, un centro de investigación de Arlington, Virginia. “No creo que consiga lo que quiere”, afirmó. “Si no lo consiguió antes, ¿por qué ahora?”.
GUERRA ECONÓMICA
Rusia es uno de los principales actores del sector energético mundial: es el tercer mayor productor de petróleo del mundo después de Estados Unidos y Arabia Saudí, y la fuente de casi el 40% del gas natural que se usa en Europa. Además, es un importante exportador de trigo, especialmente a países en desarrollo. Cualquier medida para cortar el flujo de energía podría ser doloroso para Europa en un invierno con los precios del gas y el petróleo ya altos. Del mismo modo, el alza de los precios de los alimentos es un problema global.
Putin tiene cierta influencia económica, pero no hay indicios de que vaya a utilizarla y acabe perjudicando a su país en el largo plazo, apuntó Edward Fishman, un exfuncionario del Departamento de Estado que ahora forma parte del Centro Eurasia del Consejo Atlántico. Cualquier intento ruso de cortar el suministro de gas llevaría a las naciones europeas a buscar fuentes alternativas en el futuro. “Es un arma que solo puedes utilizar una vez”, explicó. “Si lo haces una vez, pierdes esa ventaja para siempre”. El gobierno de Biden está trabajando ya con Qatar y con otros proveedores para reemplazar el gas ruso si fuese necesario.
CIBERATAQUES
No hay duda de que Rusia tiene capacidad para perpetrar cibertaques importantes en Ucrania y en todo el mundo, y es casi seguro que los incluiría en cualquier operativo contra su vecino. El 23 de enero, el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense advirtió a las agencias de seguridad que Moscú podría considerar iniciar un ciberataque contra el país, incluyendo contra infraestructuras críticas, si percibiese que la repuesta a una hipotética invasión de Ucrania “amenaza su seguridad nacional en el largo plazo”.
Rusia es el presunto culpable del hackeo de 2015 contra la red eléctrica ucraniana. Los piratas informáticos cerraron temporalmente este mes varias webs del gobierno de Kiev, subrayando por qué la ciberseguridad sigue siendo una gran preocupación en el enfrentamiento con Moscú. “Sea cual sea el tamaño, la escala y la naturaleza de sus ataques terrestres y aéreos, los cibernéticos también serán una parte importante de todo lo que hagan”, advirtió Hodges.
El riesgo para el mundo es que esa actividad hostil contra Ucrania pueda propagarse, como ocurrió con el ciberataque conocido como notPetya, con efectos devastadores, en 2017. El contrapunto para Rusia es que Estados Unidos, entre otras naciones, tiene capacidad para responder, como ya avisó Biden a Putin en junio. “Él sabe que hay consecuencias”, dijo el mandatario estadounidense.
EL FACTOR CHINO
China no está involucrada de forma directa en el enfrentamiento sobre Ucrania, pero sí juega un papel. Los observadores han advertido que Rusia podría responder al rechazo de Washington a sus demandas de seguridad reforzando sus lazos limitares con el gigante asiático. Moscú y Beijing han realizado maniobras militares conjuntas, incluyendo ejercicios navales y patrullas de bombarderos de largo alcance sobre el Mar de Japón y el Mar de China Oriental.
Las autoridades estadounidenses dijeron que no creen que Rusia lance una invasión mientras Xi Jinping preside la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing. “A los chinos no les va a gustar que sus Juegos se ven alterados por la guerra”, aseveró Gorenburg. Putin tiene previsto viajar a la capital china para la ceremonia inaugural, mientras los líderes estadounidenses y europeos se ausentarán en protesta por los abusos de los derechos humanos.
Una teoría entre los observadores de Rusia es que China está siguiendo atentamente la respuesta de Washington y Europa sobre Ucrania para calibrar lo que podría pasar si actúa contra Taiwán. Hodges lo ve como un riesgo: “Si nosotros, con nuestro poder diplomático y económico combinado, además del poder militar, no podemos impedir que el presidente de la Federación Rusa haga algo que es tan obviamente ilegal, erróneo y agresivo, entonces no creo que el Presidente Xi vaya a estar muy impresionado por nada que digamos sobre Taiwán o el Mar de China Oriental”.
PRESENCIA RUSA EN LATINOAMÉRICA
Altos funcionarios rusos han advertido que Moscú podría desplegar tropas o activos militares en Cuba y Venezuela. Las amenazas son vagas, aunque Rusia mantiene una relación estrecha con ambas naciones, además de con Nicaragua. El asesor de seguridad nacional estadounidense Jake Sullivan descartó esa idea, y los expertos regionales y globales la consideran una estrategia que probablemente no conseguiría demasiado, mas allá de dividir las fuerzas que Rusia necesita en otras partes, y por ello, es poco probable que pase.
Un escenario más probable es que Rusia refuerce sus ya amplios esfuerzos propagandísticos y de desinformación para agudizar las divisiones en Latinoamérica y en otros lugares, incluyendo Estados Unidos.
UNA SOLUCIÓN DIPLOMÁTICA
Que el enfrentamiento actual termine en invasión no es una conclusión inevitable. Aunque el gobierno de Biden dijo que no cedería a las demandas de seguridad rusas, parece que todavía hay margen para la diplomacia. El ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, señaló el jueves que la respuesta estadounidense “da esperanzas para el inicio de una conversación seria sobre cuestiones secundarias”.
Francia, Alemania, Ucrania y Rusia han acordado sentarse a dialogar en dos semanas, una iniciativa que busca revivir el acuerdo de 2015 para aliviar el conflicto en el este de Ucrania. Algunos temen que esto complique los intentos de Washington y la OTAN de presentar un frente unido contra Rusia.
Una retirada podría ser buena para el mundo, pero podría tener un alto costo para Putin, apuntó la periodista rusa Yulia Latynina en un ensayo publicado en el New York Times el viernes. Afirmó que el mandatario podría haber lanzado un órdago con el movimiento de tropas para hacer que Estados Unidos y Europa renuncien a cualquier acercamiento a Kiev. “En lugar de atrapar a Estados Unidos, el señor Putin se ha atrapado a sí mismo”, escribió. “Atrapado entre un conflicto armado y una retirada humillante, está viendo como su margen de maniobra se reduce a nada”. –Con información de Ben Fox y Vladimir Isachenkov, AP
Aviones de Estados Unidos varados en el aeropuerto de Mazar-I-Sharif, en el norte de Afghanistan.
Washington, EE. UU, a 06 de septiembre de 2021.- La administración de Joe Biden estaba bajo presión el lunes tras la difusión de informaciones según las cuales varios cientos de personas, incluidos algunos estadunidenses, estaban varados en el aeropuerto de Mazar-i-Sharif, en el norte de Afganistán.
De acuerdo a Marina LeGree, fundadora y directora de la ONG estadunidense Ascend Athletics, entre 600 y 1300 personas en total están tratando de dejar el país, incluidos 19 estadunidenses, con la ayuda de su organización y de otras.
«Han pasado siete días y nada se mueve», dijo y mencionó que hay seis aviones listos para despegar.
Su organización busca evacuar a un grupo de afganas de entre 16 y 23 años y a miembros de sus familias. Todos pertenecen a la minoría hazara y temen la persecución de los talibanes.
La partida de esas personas parecía muy avanzada hace unos días, antes de que el Departamento de Estado dijera que no podía llevar a cabo los procedimientos de selección de los candidatos a la salida del país por falta de personal en el lugar.
Para LeGree, los estadunidenses se están «desentendiendo» de este drama.
Un portavoz del Departamento de Estado dijo que no tenía datos «confiables que permitan confirmar información sobre vuelos chárter, ya sea sobre quién los está organizando, el número de ciudadanos estadunidenses o miembros de otros grupos prioritarios a bordo (…) o dónde van a aterrizar «.
Imágenes satelitales del aeropuerto que datan del 3 de septiembre muestran a seis aviones posicionados, uno en una pista y los otros cerca de edificios.
La oposición republicana de Estados Unidos se ha cebado del asunto, en medio de la creciente impopularidad del presidente demócrata Joe Biden por su manejo del fin de la guerra en Afganistán.
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