KIEV, 3 ene (Reuters) – Nacionalistas y algunos legisladores rusos han exigido el castigo de mandos militares a los que acusan de ignorar los peligros, mientras crece la indignación por la muerte de decenas de soldados rusos en uno de los ataques más mortíferos de la guerra en Ucrania.

Imágenes satelitales muestran el impacto del ataque en Makiivka, Ucrania.

En una rara revelación, el Ministerio de Defensa de Rusia dijo que 63 soldados murieron en la víspera de Año Nuevo, en una explosión que destruyó un cuartel temporal en una escuela de formación en Makiivka, ciudad gemela de la capital regional de Donetsk ocupada por Rusia en el este de Ucrania.

Los críticos rusos dijeron que los soldados estaban alojados junto a un depósito de municiones, que según el Ministerio de Defensa ruso fue alcanzado por cuatro cohetes disparados desde sistemas HIMARS de fabricación estadounidense.

El ataque de Nochevieja contra Makiivka se produjo mientras Rusia continuaba con su reciente oleada de ataques nocturnos con drones sobre Kiev y otras ciudades ucranianas.

Responsables ucranianos dijeron que Rusia atacó el lunes partes controladas por Ucrania de la región de Donetsk, golpeando el pueblo de Yakovlivka, la ciudad de Kramatorsk y destruyendo una pista de hielo en la ciudad de Druzhkivka.

Ucrania afirmó que el número de muertos rusos en Makiivka se contaba por centenares, aunque las autoridades regionales prorrusas lo calificaron de exageración.

Cuerpos de rescate y trabajadores buscan en las ruinas de lo que fuera una escuela en donde se alojaban tropas rusas y municiones.

Blogueros militares rusos dijeron que la magnitud de la destrucción se debió al almacenamiento de municiones en el mismo edificio que el cuartel, a pesar de que los mandos militares sabían que estaba al alcance de los cohetes ucranianos.

Igor Girkin, antiguo comandante de las tropas prorrusas en el este de Ucrania y actualmente uno de los blogueros militares nacionalistas rusos más destacados, afirmó que cientos de personas murieron o resultaron heridas en el ataque. En el lugar se almacenaba munición y material militar camuflado, afirmó.

«Lo ocurrido en Makiivka es horrible», escribió Arcángel Spetznaz Z, un bloguero militar ruso con más de 700.000 seguidores en la aplicación de mensajería Telegram.

«¿A quién se le ocurrió la idea de colocar personal en gran número en un edificio donde hasta un tonto entiende que, incluso si impactan con artillería, habrá muchos heridos o muertos?», escribió. A los comandantes «les importa un bledo», afirmó.

Ucrania casi nunca reivindica públicamente la autoría de ataques en territorio controlado por Rusia en Ucrania y el presidente Volodímir Zelenski no se refirió al ataque de Makiivka en su discurso nocturno del lunes.

Pero el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania informó del ataque de Makiivka como «un ataque contra personal y equipo militar rusos». No mencionó víctimas, pero dijo que 10 piezas de equipo militar fueron destruidas.

«PÉRDIDAS ESTÚPIDAS»

La furia en Rusia se extendió a sus legisladores.

Grigory Karasin, miembro del Senado ruso y ex viceministro de Asuntos Exteriores, no sólo exigió venganza contra Ucrania y sus partidarios de la OTAN, sino también «un análisis interno riguroso».

Serguéi Mironov, legislador y expresidente del Senado, la cámara alta rusa, exigió responsabilidades penales para los dirigentes que «permitieron la concentración de personal militar en un edificio desprotegido» y para «todas las autoridades superiores que no proporcionaron el nivel de seguridad adecuado».

Imágenes no verificadas publicadas en internet de las secuelas de la explosión en el cuartel ruso de Makiivka mostraban un enorme edificio reducido a escombros humeantes.

Algunos de los fallecidos procedían de la región suroccidental rusa de Samara, según declaró el gobernador de la región a medios de comunicación rusos, instando a los familiares afectados a ponerse en contacto con los centros de reclutamiento para obtener información

Andrey Medvedev, vicepresidente de la Duma de Moscú y periodista pro-Kremlin, declaró que las autoridades, ya sean civiles o militares, deben valorar las vidas de los rusos.

«O una persona tiene el máximo valor -y entonces se ha de castigar por pérdidas estúpidas de personal, como por traición a la patria- o el país está acabado», escribió Medvédev en la aplicación de mensajería Telegram.

Un centro de información militar apoyado por Rusia en la región de Donetsk dijo que el lunes se produjeron 69 ataques ucranianos en la región, incluyendo Makiivka.

APOSTANDO POR EL AGOTAMIENTO

Tras sufrir derrotas en el campo de batalla en la segunda mitad de 2022, Rusia recurrió a ataques aéreos a gran escala contra ciudades ucranianas.

Ucrania dijo el lunes que había derribado los 39 drones que Rusia lanzó en una tercera noche de ataques aéreos contra objetivos civiles en Kiev y otras ciudades.

Las autoridades ucranianas afirmaron que su éxito demuestra que la táctica rusa de los últimos meses, consistente en lanzar misiles y drones para dejar fuera de combate la infraestructura energética de Ucrania, está fracasando cada vez más a medida que Kiev refuerza sus defensas aéreas.

Rusia niega haber atacado objetivos civiles en lo que denomina una «operación militar especial» contra su vecino del sur iniciada el 24 de febrero.

Tras disparar decenas de misiles el 31 de diciembre, Rusia lanzó más de 80 drones Shahed de fabricación iraní los días 1 y 2 de enero, todos ellos derribados, según Zelenski, quien añadió que Rusia planea una campaña prolongada de ataques de este tipo para «agotar» a Ucrania.

«Probablemente apueste por el agotamiento. Agotar a nuestra gente, nuestras defensas antiaéreas, nuestra energía», dijo Zelenski en su discurso nocturno por vídeo.

Ucrania, dijo, tiene que «actuar y hacer todo lo posible para que los terroristas fracasen en su objetivo, como han fracasado todos los demás».