Anuncio el observador yucatan
Talibanes anuncian una «Amnistía» para los empleados estatales en Afganistán.

Jerusalén, Israel, 20 de agosto de 2021.- Nueva jornada de protestas en un Afganistán que vivió su Día de la Independencia bajo control talibán. Las movilizaciones se extendieron a las provincias de Nangarhar, Laghman, Kunar y a Kabul, donde hubo marchas esporádicas de hombres y mujeres que recorrieron las calles con la bandera tricolor del anterior gobierno al grito de «nuestra bandera, nuestra identidad». Los islamistas reprimieron a los manifestantes en las provincias y en Asadabad, capital de Kunar, «varias personas murieron a causa de los disparos» de las nuevas fuerzas del orden, según recogieron los medios locales.

En Kabul, el principal escaparate de Afganistán al mundo, se mostraron más comedidos, pero también evitaron que los manifestantes izaran la bandera tricolor en lugar de la del emirato. Cada vez resulta más complicado saber realmente lo que ocurre en Afganistán.

¿Cumplirán los talibanes con sus promesas de moderación y tolerancia?

Los islamistas celebraron este día que marca el final de la ocupación británica hace 102 años con un mensaje en el que mostraron su alegría por haber expulsado del país «al poder más arrogante del mundo, Estados Unidos». El movimiento extremista reafirmó la importancia del establecimiento del emirato islámico de Afganistán, pero decenas de miles de afganos no mostraron emoción alguna y esperan ser evacuados.

Najiba Faiz está en la lista elaborada por España y permanece en Kabul a la espera de la ansiada llamada de la embajada. «Les conocemos bien, a nosotros no nos engañan con sus falsas promesa», asegura cuando se le cuestiona por la declaración de respeto a las mujeres y la amnistía ofrecidas por los islamistas. Ella era profesora en Herat cuando el emirato se impuso en 1996, tuvo que dejar su trabajo y cubrirse con un burka. Hasta en dos ocasiones fue agredida en las calles de esta ciudad del oeste por los extremistas y ahora le parece estar viviendo «una pesadilla, estaba en Helmand cuando llegaron y escapamos a Kabul en autobús. Un viaje de 6 horas se convirtió en uno de 16 y tuvimos que superar sus puestos de control. El problema fue que tres días después se hicieron con la capital y desde entonces solo pienso en huir.

‘The New York Times’ tuvo acceso a un informe de Naciones Unidas que apunta a la existencia de una lista negra elaborada por los islamistas con los nombres de personas a las que buscan para interrogar y castigar. La purga ya estaría en marcha y los talibanes «van puerta a puerta para arrestar o amenazar de muerte a miembros de la familia si esas personas que buscan no se entregan», informó el diario estadounidense.

El acceso al aeropuerto

Para Najiba, como para la mayoría de afganos, la evacuación es una carrera de obstáculos. El último de ellos es el puesto de control talibán a las puertas del aeródromo, donde es necesaria la coordinación entre islamistas y estadounidenses para que se permita el acceso al interior de la gente con permiso para volar. Desde el domingo al menos doce personas han muerto víctimas de disparos o aplastadas en avalanchas humanas en el acceso a un aeropuerto convertido en la única vía de salida segura del país.

En medio de esta caótica evacuación, el presidente Joe Biden dio luz verde a las tropas para permanecer en Kabul más allá del 31 de agosto si fuera necesario, la fecha que se marcó como día final para cerrar estas dos décadas de guerra. Washington expresó su alarma ante las informaciones de los medios locales que denunciaban que los talibanes «están impidiendo que los afganos que desean salir del país lleguen al aeropuerto», reveló la subsecretaria de Estado, Wendy Sherman. Desde el Pentágono, sin embargo, indicaron que los talibanes «no están interfiriendo en nuestras operaciones», según el general Mark Milley, jefe de Estado Mayor.

En la multitudinaria rueda de prensa del martes, el portavoz islamista Zabihullah Mujahid prometió que el nuevo régimen será «positivamente diferente» al que imperó entre 1996 y 2001. Las cosas han cambiado en las últimas dos décadas y parece que los talibanes aspiran a formar un gobierno inclusivo con figuras como el expresidente Hamid Karzai o el jefe negociador Abdulá Abdulá para intentar tener un mayor reconocimiento en la comunidad internacional. Los contactos están en marcha, pero de momento no se ha filtrado información alguna sobre sus progresos.

Mientras que las autoridades de Rusia o China no descartan un acercamiento al emirato, los expertos coinciden en que estos talibanes no difieren demasiado de los que aterraron al mundo a finales de los noventa. El analista ruso Kirill Krivosheev considera que «no vamos a ver nada remotamente parecido al ‘gobierno inclusivo’ que prometen los talibanes, mientras que sí vamos a asistir al crecimiento del extremismo religioso y el tráfico de opio», según su análisis para el centro de estudios estratégico Carnegie Endowment for International Peace.

Igual opinión tiene el activista anti talibán Hassan Nasir quien afirmó que «asistimos estos días a un ejercicio de propaganda. Ellos no han cambiado y no se puede esperar nada positivo. Están repitiendo los pasos del año 1996, cuando también prometieron amnistía y un gobierno integrador nada más llegar al poder. Solo tratan de ganar tiempo para engañar a la gente y a la comunidad internacional».